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martes, 22 de septiembre de 2026

Diferencias entre un vehículo homologado con ciclo NEDC, WLTP, EPA, CLTC

 

Diferencias entre un vehículo homologado con ciclo NEDC, WLTP, EPA, CLTC

Introducción

Un ciclo de conducción es una serie de datos que muestra la velocidad de un vehículo en función del tiempo. Los ciclos de conducción se establecen por diferentes países y organizaciones, para evaluar el rendimiento de vehículos en varias maneras, como por ejemplo en cuanto al consumo de combustible y emisiones contaminantes.

Para los coches de combustión, el consumo de combustible y las pruebas de emisión se llevan a cabo en dinamómetros de chasis. Las emisiones del tubo de escape se recogen y miden para indicar el rendimiento del vehículo.

Otro uso de los ciclos de conducción es en simulacros de vehículo. Más específicamente, se utilizan en simulacros del sistema de la propulsión para pronosticar el rendimiento de los motores de combustión interna, transmisiones, sistemas de propulsión eléctrica, baterías y componentes similares.

Algunos ciclos de conducción derivan de la teoría, como se prefiere en la Unión Europea, mientras que otros son medidas directas de un patrón de conducción considerado representativo.

 


NEDC versus WLTP

La diferencia principal radica en el realismo de las pruebas: el ciclo WLTP ofrece datos mucho más cercanos a la conducción cotidiana que el viejo ciclo NEDC.

 

El ciclo WLTP

El ciclo WLTP (Worldwide Harmonized Light Vehicles Test Procedure o Procedimiento de ensayo armonizado mundial para vehículos livianos) es un estándar internacional de laboratorio usado para medir de forma realista el consumo de combustible, las emisiones de gases contaminantes y la autonomía de los vehículos eléctricos o híbridos

 

Fases y Funcionamiento de la Prueba

Duración: 30 minutos por prueba en banco de rodillos. Las fases de velocidad se dividen en cuatro partes: baja, media, alta y muy alta. Siendo las velocidades que   alcanza un máximo de 131 km/h y una media de 46,5 km/h. Por otro lado simula un recorrido mixto de 23,25 kilómetros.

 

Objetivos y Diferencias Clave

Sustitución: Reemplazó al antiguo y obsoleto sistema europeo NEDC, cuyas pruebas eran mucho más teóricas y alejadas de la calle. A través de una mayor transparencia ya que ofrece datos fiables y comparables entre marcas, aunque la conducción real diaria pueda variar según el clima o el tráfico. El clima extremo provoca una reducción drástica de la autonomía real frente a la cifra homologada por el WLTP, en que la normativa realiza sus pruebas en un entorno controlado que no contempla temperaturas extremas ni el uso del climatizador.

 

 Cómo mide el WLTP (la brecha con la realidad)

Temperatura de laboratorio: Las pruebas oficiales se realizan a una temperatura constante de 23 °C (con variaciones reguladas a 14 °C). Con la climatización apagada, el protocolo WLTP exige que el aire acondicionado y la calefacción permanezcan completamente apagados durante el ensayo. En el mundo real, cuando te enfrentas al frío o al calor extremo, la autonomía se ve afectada por dos factores críticos:

 1. El Impacto del Frío Extremo (El peor escenario)

El invierno es el enemigo principal de los vehículos eléctricos, pudiendo reducir la autonomía real entre un 20% y un 50% en días bajo cero. Debido a la química de la batería, el frío ralentiza las reacciones químicas internas de las celdas de iones de litio. Esto disminuye temporalmente su capacidad energética y ralentiza la velocidad de carga.

Consumo de energía en calefacción, a diferencia de los autos de combustión, un motor eléctrico apenas genera calor residual. El vehículo debe usar un calefactor eléctrico o una bomba de calor para calentar el habitáculo y mantener la propia batería en su rango óptimo (entre 15 °C y 35 °C). Esto drena la energía directamente de la batería principal.

 2. El Impacto del Calor Extremo

El calor intenso también afecta la autonomía de conducción, provocando caídas de entre un 10% y un 25% en la autonomía real. Climatizar el habitáculo implica enfriar un auto expuesto al sol lo que requiere que el compresor del aire acondicionado trabaje a máxima potencia, consumiendo un flujo constante de electricidad.

Refrigeración de la batería: Si la batería supera los 45 °C o 50 °C, corre peligro de degradarse. El sistema del vehículo activa ventiladores o circuitos de refrigeración líquida para enfriarla, demandando aún más energía acumulada.


 El ciclo NEDC

El Nuevo Ciclo de Conducción Europeo (NEDC) fue un estándar de laboratorio empleado entre 1997 y 2018 para medir el consumo de combustible, las emisiones y la autonomía de los vehículos. Ha recibido fuertes críticas por arrojar cifras de rendimiento y autonomía muy optimistas y alejadas de la realidad del manejo diario.

De acuerdo a la directiva 98/69/EC se efectúa la prueba de acuerdo a este esquema:

 


 La primera parte representa conducción urbana, en la que el vehículo se arranca por la mañana (tras haber estado toda la noche parado) y se conduce en hora punta con múltiples paradas de atasco. La segunda parte representa una conducción de carretera con una velocidad máxima de 120 km/h. Todas las pruebas tienen los ajustes indicados en la directiva 70/220/EC. Para proporcionar condiciones de prueba reproducibles las medidas se toman en un dinamómetro de rodillos.

 La crítica fundamental es la incapacidad para representar una conducción real. El ciclo NEDC se diseñó cuando los coches europeos eran más livianos y menos potentes. La prueba reproduce un patrón de aceleraciones suaves, velocidades de crucero constantes y muchos períodos al ralentí. Sin embargo, en la práctica las aceleraciones son mayores y dinámicas debidas en parte al exceso de potencia de los motores modernos. La media de aceleración de 0 a 100 km/h ha descendido de 14 segundos en 1981 a 9 segundos en 2007. La brecha entre las cifras homologadas y las reales aumentaron de un 8% en 2001 a un 21% en 2012 y a un 40% en 2014.  Los consumidores podrían sentir un desengaño al observar un consumo muy superior al homologado.

 

 Comparativa técnica directa

Velocidad máxima: El ensayo NEDC solo llega a 120 km/h, mientras que el WLTP alcanza los 131.3 km/h. La velocidad promedio en NEDC es de 34 km/h, subiendo a 46.5 km/h en el protocolo WLTP.

La duración del test es de: La prueba NEDC dura 20 minutos, mientras que la WLTP se extiende a 30 minutos. Mientras que la distancia recorrida se testea sobre 11 kilómetros en NEDC, frente a los 23.2 kilómetros del WLTP. 

Marchas y cambios: NEDC usa puntos de cambio fijos; WLTP calcula puntos de cambio específicos para cada auto. Temperatura de la prueba: NEDC se mide siempre a 20-30°C, mientras que WLTP incluye mediciones a 14°C.

Equipamiento del vehículo, el ciclo  NEDC ignora el peso de los extras, mientras que WLTP considera el impacto de opciones como llantas más grandes.

 

Impacto en la autonomía eléctrica

Incremento de cifras: El ciclo NEDC aumenta la autonomía real de un auto eléctrico entre un 25% y un 30%. El WLTP  goza de mayor precisión ya que suele quedar solo un 10% o 15% por encima de lo que consume el auto en la calle.

 

 Otros ciclos de conducción

 Ciclo EPA (Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos)

Desarrollado por la Agencia de Protección Ambiental estadounidense, es el estándar más riguroso y exigente del planeta.  Incluye aceleraciones bruscas, velocidades elevadas de autopista, varias etapas de manejo urbano y ensayos específicos con el acondicionador de aire o la calefacción encendida a temperaturas extremas.

El grado de realismo es muy alto. La cifra que anuncia la etiqueta es prácticamente lo que va a recorrer el usuario en el día a día.

 


Ciclo CLTC (China Light-Duty Vehicle Test Cycle)  

Es el protocolo estándar de pruebas oficial en China para medir el consumo de energía y la autonomía de los vehículos, especialmente los autos eléctricos. Mide el rendimiento a través de fases lentas, medias y rápidas durante 30 minutos.

 

 Prioriza las condiciones de tránsito de las mega ciudades chinas: velocidades promedio muy bajas (alrededor de 29 km/h), frenadas constantes y arranques suaves.

El grado de realismo es de moderado a optimista. Funciona bien para estimar el uso exclusivamente urbano en el tránsito pesado, pero queda muy desfasado al salir a autopistas.

 


Ejemplos originados en la práctica pura

Para tener una idea más aproximada, se  aplica estos multiplicadores directos para saber cuánto va a recorrer el conductor  realmente en ciudad y en ruta a 120 km/h:

 .- Si el fabricante homologa según ciclo WLTP (Ejemplo: Tesla en Uruguay, Renault, Nissan, BMW)

En Ciudad: Multiplicar por 0.95, la autonomía en tránsito urbano es casi idéntica a la declarada.

En Ruta (120 km/h): Multiplicar por 0.80, aquí se resta un 20% por resistencia aerodinámica. Ejemplo: Si declara 400 km (WLTP). Entonces rinde ~380 km en ciudad / ~320 km en ruta.

 .- Si el fabricante homologa según  ciclo EPA (Ejemplo: Tesla en EE. UU. / México)

En Ciudad: multiplicar  por 1.00 (Es una cifra 100% realista).

En Ruta (120 km/h): multiplicar por 0.88, solo se resta un 12%. Ejemplo: Si declara 350 km EPA. Rinde ~350 km en ciudad / ~308 km en ruta.

 .- Si el fabricante homologa según ciclo CLTC o NEDC (autos de origen chino principalmente)

En Ciudad: multiplicar por 0.80, un 20% al valor del catálogo.

En Ruta (120 km/h): multiplicar por 0.65, un 35% porque las altas velocidades constantes agotan rápido la batería.

Ejemplo: Si declara 500 km (CLTC/NEDC). Alcanza ~400 km en ciudad / ~325 km en ruta.

 


 

Ricardo Berizzo

Ingeniero Electricista                                                                                  2026.-

jueves, 17 de septiembre de 2026

La próxima generación de motores eléctricos de tracción ferroviaria

 

La próxima generación de motores eléctricos 

      de tracción ferroviaria

 

Por: Giorgio De Pasquale, Departamento de Ingeniería Mecánica y Aeroespacial, Politecnico di Torino, Laboratorio de Estructuras y Sistemas Inteligentes

 Para: Electric-Motor-Engineering-n.3-September-2026

 

Mayor densidad de potencia, eficiencia energética, gestión térmica,

facilidad de mantenimiento, costes del ciclo de vida y sostenibilidad ambiental.

Estos son los desafíos para los motores de tracción ferroviaria del futuro.

 

La industria ferroviaria está entrando en una nueva fase de transformación tecnológica. Impulsado por ambiciosos objetivos de descarbonización, una creciente movilidad de pasajeros y la modernización del transporte de mercancías, el ferrocarril se está convirtiendo en uno de los pilares clave de la movilidad sostenible a nivel mundial. Iniciativas europeas como el Pacto Verde (Green Deal) y el paquete «Fit for 55», junto con programas de inversión similares en Asia y América del Norte, están acelerando el despliegue de nuevo material rodante y promoviendo la renovación de las flotas existentes. En ambos casos, se espera que los sistemas de tracción eléctrica ofrezcan niveles de eficiencia, fiabilidad y flexibilidad operativa significativamente superiores a los de generaciones anteriores.

 


En el corazón de esta evolución se encuentra el motor de tracción. Si bien la propulsión eléctrica ha sido una tecnología madura en el sector ferroviario durante décadas, las prioridades de ingeniería actuales son fundamentalmente diferentes. Los diseñadores ya no se centran exclusivamente en alcanzar la potencia de salida y la robustez mecánica requeridas. En su lugar, deben optimizar simultáneamente la densidad de potencia, la eficiencia energética, la gestión térmica, la facilidad de mantenimiento, los costes del ciclo de vida y la sostenibilidad ambiental, a menudo dentro de espacios de instalación cada vez más reducidos.

 

Requisitos de rendimiento según las aplicaciones

Los vehículos ferroviarios modernos ilustran claramente esta tendencia. Los trenes de alta velocidad requieren sistemas de propulsión compactos capaces de ofrecer una potencia excepcional minimizando al mismo tiempo las cargas por eje. Las unidades múltiples regionales buscan la máxima eficiencia en ciclos de trabajo muy variables, donde las aceleraciones repetidas y el frenado regenerativo dominan el consumo de energía. Los sistemas de metro urbano exigen motores compactos capaces de operar casi continuamente, mientras que las locomotoras de mercancías priorizan la durabilidad, la capacidad de sobrecarga y los largos intervalos de mantenimiento.

Estos diversos perfiles operativos tienen un denominador común: cada kilogramo ahorrado, cada punto porcentual de eficiencia ganado y cada reducción en los requisitos de mantenimiento se traducen directamente en menores costes operativos a lo largo de la vida útil del vehículo. Dado que los activos ferroviarios suelen permanecer en servicio entre treinta y cuarenta años, incluso las mejoras marginales generan beneficios económicos sustanciales.

 

Del diseño de componentes a la ingeniería de sistemas

La fiabilidad es un requisito fundamental de diseño. Los componentes deben soportar millones de ciclos térmicos, vibraciones mecánicas severas, polvo, humedad, amplias variaciones de temperatura y esfuerzos eléctricos continuos. Uno de los desafíos de ingeniería más significativos surge de la necesidad de aumentar la densidad de potencia sin sacrificar la estabilidad térmica, lo que convierte a la gestión térmica en una parte integral de la arquitectura de la máquina. Los motores de tracción ya no pueden diseñarse como máquinas aisladas; su rendimiento está cada vez más vinculado a convertidores de potencia, algoritmos de control digital, sistemas de gestión de energía a bordo y plataformas de monitoreo de condiciones.

 

El análisis avanzado de elementos finitos

La dinámica de fluidos computacional (CFD) y las simulaciones multifísicas permiten ahora a los ingenieros predecir el comportamiento electromagnético, la distribución térmica, los esfuerzos estructurales y las características de vibración antes de construir los prototipos. La próxima generación de motores de tracción ferroviaria será el resultado de una cuidadosa integración de materiales avanzados, un diseño electromagnético optimizado, soluciones de refrigeración innovadoras y sofisticadas metodologías de ingeniería digital.

 

Alta densidad de potencia: materiales, refrigeración y simulación multifísica

Aumentar la densidad de potencia de los motores de tracción ferroviaria implica mucho más que simplemente proporcionar más kilovatios en un conjunto de menor tamaño. Cada mejora plantea nuevos desafíos de ingeniería relacionados con la carga electromagnética, el comportamiento térmico, la integridad mecánica y la complejidad de fabricación. Algoritmos de optimización avanzados perfeccionan la geometría de las ranuras del estator, la topología del rotor, las dimensiones del entrehierro y las configuraciones de los devanados para mejorar la eficiencia y, al mismo tiempo, minimizar las pérdidas.

 

Diseño electromagnético y optimización térmica y mecánica

Los aceros eléctricos de alta calidad con reducidas pérdidas en el núcleo, las láminas delgadas y las tecnologías de cobre mejoradas —como los devanados tipo *hairpin* (horquilla) — contribuyen a lograr una mayor densidad de corriente y un mejor comportamiento térmico. Asimismo, los diseñadores exploran conceptos de excitación híbrida y configuraciones avanzadas de reluctancia síncrona para reducir la dependencia de materiales de tierras raras.

Si bien la optimización electromagnética define el rendimiento del motor, la gestión térmica determina, en última instancia, sus límites operativos. El calor generado por las pérdidas en el cobre, las pérdidas en el hierro y la fricción mecánica debe disiparse de manera eficiente para preservar la integridad del aislamiento y garantizar una larga vida útil. La refrigeración líquida, las camisas de agua integradas, la refrigeración directa de los devanados y los fluidos dieléctricos avanzados son soluciones cada vez más habituales (figura 1).

La ​​dinámica del rotor, la selección de rodamientos y la rigidez estructural se optimizan cuidadosamente para soportar altas velocidades de rotación, minimizando al mismo tiempo las vibraciones y las emisiones acústicas. Una menor vibración mejora el confort de los pasajeros, prolonga la vida útil de los componentes y aumenta la fiabilidad general.

 

El papel de la simulación multifísica

Los entornos de diseño actuales combinan el análisis electromagnético por elementos finitos con la dinámica de fluidos computacional, el modelado térmico y la simulación estructural para evaluar el comportamiento completo de la máquina antes de fabricar el hardware.

 


Los ingenieros pueden predecir la distribución de temperatura, las fuerzas electromagnéticas, las tensiones mecánicas y la eficiencia de la refrigeración dentro de un mismo flujo de trabajo (figura 2). La computación de alto rendimiento y la inteligencia artificial aceleran la optimización al evaluar miles de iteraciones de diseño e identificar el mejor equilibrio entre eficiencia, peso, coste de fabricación y fiabilidad. En consecuencia, la mayor densidad de potencia es el resultado de integrar con éxito materiales avanzados, un diseño optimizado, sistemas de refrigeración innovadores y una simulación sofisticada.

 

Perspectivas futuras: ingeniería digital, IA y sistemas de tracción sostenibles

Los futuros motores de tracción ferroviaria dependerán cada vez más de la ingeniería digital a lo largo de todo el ciclo de vida del producto. Los gemelos digitales comparan continuamente los datos operativos con modelos predictivos, utilizando información de sensores que monitorizan temperaturas, vibraciones, rodamientos y aislamiento. Esto permite realizar un mantenimiento predictivo basado en el estado real de la máquina, en lugar de seguir intervalos de mantenimiento fijos. El mantenimiento basado en la condición minimiza las intervenciones innecesarias y reduce el riesgo de fallos imprevistos, mejorando así la disponibilidad de la flota y disminuyendo los costes operativos.

 

Inteligencia artificial y diseño sostenible

La inteligencia artificial se está convirtiendo en una valiosa herramienta de ingeniería, tanto para el diagnóstico como para el diseño de maquinaria. Los algoritmos de aprendizaje automático identifican patrones sutiles de degradación mucho antes que los métodos convencionales, mientras que las rutinas de optimización exploran miles de configuraciones de diseño para equilibrar eficiencia, densidad de potencia, coste y rendimiento térmico (figura 3).

 


 La ​​sostenibilidad también está transformando el desarrollo de los motores de tracción. Los fabricantes están adoptando materiales reciclados, procesos de producción con menor huella de carbono y estrategias mejoradas de recuperación de cobre, acero eléctrico e imanes permanentes, al tiempo que investigan alternativas para reducir la dependencia de materias primas críticas.

 

Hacia sistemas de propulsión integrados e inteligentes

Las tendencias de electrificación —que incluyen trenes eléctricos de batería, propulsados ​​por hidrógeno e híbridos— exigen motores capaces de operar con eficiencia en ciclos de trabajo cada vez más variables. Los futuros sistemas de tracción integrarán motores, inversores, sensores, software y sistemas de almacenamiento de energía a bordo en plataformas ciberfísicas inteligentes (figura 4).


Por tanto, el futuro de los motores de tracción ferroviaria no dependerá de un único avance tecnológico, sino de la convergencia entre la ciencia de materiales, la simulación digital, la inteligencia artificial, la electrónica de potencia y la fabricación sostenible. En conjunto, estas tecnologías aportarán mayor eficiencia, una fiabilidad superior y un menor impacto ambiental a la próxima generación de transporte ferroviario.

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sábado, 12 de septiembre de 2026

Movilidad eléctrica: que es la vectorización de torque

 

Movilidad eléctrica: que es la vectorización de torque

La vectorización de torque (torque vectoring) es una tecnología automotriz que distribuye de forma independiente la fuerza del motor hacia cada rueda. Optimiza la tracción y la estabilidad especialmente en curvas. En concreto: ajusta la potencia entregada a cada rueda de manera independiente.

Existen dos métodos principales para lograr esta distribución:

Sistemas pasivos (basados en frenos): El sistema aplica una ligera fuerza de frenado a la rueda interior de la curva. Esto reduce su potencia y obliga al diferencial a transferir el torque sobrante a la rueda exterior.

Sistemas activos (diferenciales mecánicos o motores eléctricos): Utilizan embragues multidisco o motores eléctricos independientes para acelerar activamente la rueda exterior, empujando literalmente al vehículo hacia el interior de la curva.

 


Ventajas principales:

Agilidad superior: Mejora la respuesta de la dirección, ayudando al vehículo a seguir la trayectoria deseada.

Control del subviraje y sobreviraje: Ajusta la potencia rueda por rueda para evitar que el auto pierda el control en curvas cerradas o superficies resbaladizas.

Máxima tracción: Evita que las ruedas patinen en terrenos irregulares, transfiriendo la potencia a las que tienen mayor agarre.

 

La propuesta que implica la vectorización de torque

Cuando se viaja en línea recta, las ruedas a ambos lados de un automóvil giran a la misma velocidad. Pero esa velocidad de rotación cambia cuando un vehículo gira o hace una curva. En ese caso, las ruedas exteriores se mueven a lo largo de un radio mayor y deben cubrir una distancia mayor que las ruedas interiores en la misma cantidad de tiempo.

Aquí es donde entran en juego los diferenciales. Los diferenciales son mecanismos que permiten que las ruedas giren de forma independiente a diferentes velocidades. Estos diferenciales son la base de la mayoría de los sistemas de vectorización de par, lo que permite a un vehículo variar el par aplicado a cada rueda en función de la cantidad de agarre y tracción que detecta el sistema. Al hacerlo, el sistema puede alterar las características de manejo de un vehículo para superar superficies resbaladizas o mejorar el rendimiento de las curvas.

 

 El objetivo principal de un sistema de vectorización de par es redistribuir el par predictivamente entre las ruedas accionadas para optimizar la estabilidad. Por ejemplo, en las curvas, el sistema puede enviar más torque a la rueda exterior. Como resultado, esa rueda proporciona el empuje adicional para ayudar a girar el coche mientras se ajusta su línea de desplazamiento. Los sistemas de vectorización de pares mejoran la precisión en las curvas y maximizan el agarre en situaciones de baja tracción.

 

Vectorización de par eléctrico

La forma más reciente de vectorización de torque está comenzando a surgir con la proliferación de vehículos eléctricos. Aunque aún no se ofrece ampliamente, la vectorización de torque eléctrico puede convertirse en la norma a medida que más vehículos eléctricos llegan al mercado con capacidades AWD (all wheel drive).

 

La vectorización de par eléctrico utiliza dos motores eléctricos colocados en un eje imaginario. Como tal, un motor eléctrico se fija a cada rueda y proporciona energía a solo esa rueda. Esta configuración permite la forma más pura de vectorización de par, ya que cada rueda recibe un control individual con hasta el 100 por ciento del par disponible.

 

Vehículos que aplican vectorización del par

Hyundai IONIQ 5 N: Emplea tracción integral y motores duales con el sistema N Torque Distribution, que permite al conductor ajustar la distribución de potencia entre los ejes delantero y trasero en hasta 11 niveles.

 Lucid Sapphire: Las versiones de alto rendimiento  cuenta con una configuración de tres motores (uno delantero y dos traseros).

 Rimac Nevera: Utiliza un sistema único donde cada rueda está conectada a su propio motor de imanes permanentes controlado independientemente por algoritmos avanzados.

 GMC Hummer EV: Cuenta con configuración de triple motor (uno delantero y dos traseros) que simula bloqueos virtuales y utiliza la vectorización para su función CrabWalk (avance en diagonal)

 Rivian R1T y R1S: Utilizan sistemas de motores cuádruples (un motor independiente para cada rueda). Su unidad de control electrónico ajusta continuamente el par en las cuatro ruedas de manera instantánea.

 Ferrari Luce: compuesto por cuatro motores eléctricos independientes, uno por rueda, que entregan una potencia combinada de 1.050 caballos. La Vehicle Control Unit (VCU) coordina todos los sistemas dinámicos del vehículo, actualizando los parámetros de funcionamiento hasta 200 veces por segundo para optimizar comportamiento, eficiencia y prestaciones.

 

Ricardo Berizzo

Ingeniero Eléctricista                                                                        2026.-