El petróleo se enfrenta a su mayor desafío. ¿Se beneficiarán los coches eléctricos de esta situación?
Este pasado sábado (14/09/19) se ha producido una escalada más en la guerra de Arabia Saudita contra Yemen, con la explosión de una serie de drones contra las instalaciones petrolíferas saudíes. Un golpe de enormes proporciones que ha reducido a la mitad la capacidad de producción del país árabe lo que sin duda supondrá un incremento de los precios de los carburantes.
Desde el banco de inversiones Goldman Sachs se han realizado una serie de escenarios basándose en la duración del corte saudí, con hasta 4 posibles situaciones que afectarán de una u otra manera al precio del petróleo, y por lo tanto de los combustibles:
- Una interrupción muy breve, por ejemplo, una semana, probablemente elevaría los precios a largo plazo. Tal impacto en el precio podría ser de 3 a 5 dólares por barril Brent.
- Una interrupción en los niveles actuales de dos a seis semanas, además de este movimiento en los precios a largo plazo, vería un aumento de la curva de avance de Brent (2 meses frente a 3 años) de 2 a 9 dólares / barril respectivamente. En general, el movimiento de precios esperado sería de entre 5 a 14 dólares por barril, proporcional a la duración de la interrupción.
- En el tercer escenario se estima una interrupción de más de seis
semanas. Algo que indican supondrá que precios de Brent subirán
rápidamente por encima de 75 dólares.
- Una interrupción neta extrema de 4 millones de barriles por día durante más de tres meses, probablemente elevaría los precios más allá de los 75 dólares por barril. Algo que hará dispararse los precios de los carburantes.
Sin duda la amenaza de una subida prolongada en el tiempo de los carburantes tendrá efectos en la decisión de muchos consumidores que verán añadir otro factor de riesgo la apuesta por un coche dotado de motor de combustión.
De esa forma una hipotética subida de los precios de los carburantes un 20%, supondría que el litro de gasóleo pasaría de una media de 1.2 euros actuales, a 1.44 euros. Esto se traduciría que llenar un depósito de 50 litros pasará de costar de 60 euros a 72 euros.
Más a largo plazo, si se mantienen en el tiempo estos precios, supondría que un coche diésel medio con un consumo de 6 litros a los 100 km, pasará de costar sólo en combustible de los 7.200 euros actuales, a los 8.640 euros. O visto de otra forma, un coche que recorra cada año 20.000 km, pasará de tener un coste mensual en gasóleo de 120 euros al mes a 144 euros mensuales.
Y eso que no hablamos de los precios más altos a los que ha llegado un gasóleo que en España ha estado en los 1.44 euros el litro en 2012.
Unos datos muy a tener en cuenta a la hora de valorar la compra de un coche eléctrico, o de seguir apostando por los combustibles fósiles que como vemos se enfrentan a una etapa de gran inestabilidad.
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